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sábado, 20 de octubre de 2007

Desde dentro

Últimamente ni mi cuerpo ni mi mente se rigen por las constantes físicas tangibles y medibles de siempre, caprichosamente cambia de escala y de unidades a fin de desesperar al mar mismo que me mire, además estas cambian sin ningún orden ni concierto, sin ninguna programación predefinida, no sé si se estarán intentando ajustar las unas a las otras o si no es más que una creación improvisada al más puro estilo jazzman.

Y es que ahora creo que he pasado del equilibrio dinámico a la zona de no equilibrio directamente, en una montaña rusa parece que estoy, subiendo, bajando, y tomando curvas aparentemente sin control, pero con todos los sistemas de seguridad activados, léase ESP, ABS, espero tener una cabeza digna de las cinco estrellas EuroNCAP...

Pero lo peor no es eso, lo que realmente me asusta es que mientras desde fuera parezco un bicho sin control danzando por las tres dimensiones, pero en mi mente está todo controlado, cada detalle, ajustado al más ínfimo micrómetro, todo atado y bien atado. Si bien ahora fluyo al ritmo de mis hormonas, mis bioritmos han sido alterados por un sinfin de enzimas y proteínas conjuntas bailando la danza de la lluvia, es más, podría afirmar que en este momento ha habido una revolución y mi tiroides ha sido colonizada por estos aminoácidos, sin embargo, mi mente se presenta más lúcida y clara que nunca, transparente en todo su ser, sin una manchita por la que ponerle una pega, sé lo que quiero, y, lo que es más importante, sé lo que no quiero, y no titubeo en mostrarlo, mi frente se ha convertido en un escaparate de metacrilato, que deja ver lo que hay dentro, pero es casi irrompible, por lo que es muy difícil que entren influencias externas. Mi hipotálamo está resplandeciente, y como una luz interior alumbra, además ha construido un sistema de farolas por todas mis autopistas neuronales, parece ser que estoy enfrascado en una gran obra faraónica, pero no veo pintadas líneas amarillas en el suelo que hagan aflojar la velocidad, es más, los radares los han retirado de los postes indicadores, hay vía libre en una carretera recta y ancha...

Creo que por eso mis ojos brillan y mis pies se mueven sin preguntar a mi cerebro hacia donde, saben el camino y, simplemente, lo hacen sin más, como dijeron muchos sabios en la antigüedad, del caos surge la gran armonía...

3 Deja tu comentario, no cobro ;):

Mae dijo...

Lo importante es lo que tu has dicho. Que la mente cordine aunque el cuerpo haga a veces cosas extrañas. BEsos y hasta otra.

Elbereth dijo...

Saber lo que no se quiere es fácil, saber lo que se quiere es más difícil...¿No?...Espero que dure esa autopista de cuatro carriles...cuidado con los socavones..eso sí!

Un abrazo rey.

Sr.DelGaS dijo...

Mae tu lo has dicho reina, ¡¡besos!!

Elbereth no te creas, depende de la persona y el lugar, y tranquila, que está bien asfaltada (por ahora)